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Día 002. (Continuación)

                                                                               [Charlie Edler]

Suspiré exhausta de la incómoda clase vista por la nueva profesora de contaduría y administración, recogí mis cosas apresuramente para encontrarme con las chicas y contarle lo incómodo que fue en clases. Nicky me esperó al pasillo junto con las demás chicas, sonreí uniéndome entre ellas.

— A que no vas a creer que pasó.— avisó Lily revisando su teléfono detenidamente. — El chico ese ¿De que vive en frente de Charlie?, se mudó hoy de nuevo.

— Ah, el rarito. — exclama Nicky con un bufido. — Era mejor que se quedara en California, por lo que escuché se mudó ahí. Que mala vida tuvo ese raro.

— Sí pero, siempre tuvo intenciones con Charlie.. — acotó Diana mientras me miraba bajando la vista.

— Hey, nunca las tuvo. — interrumpí apurada. — Es un vecino, nada más.

— Sí, un vecino que te miraba mucho haciendo el ridículo saludándote. — intervino Lily de nuevo pendiente en su teléfono. — Pervertido, ¿Cómo es que se llama?.

— Franco. — río entre dientes Nicky. — Franco Rizzo.

— Oh mi dios. No puedo creer que bueno esta. — quité el teléfono de la mano de Mely mirando la foto que le  tomaron desprevenido. — Wow, el rarito si que cambió.

— Vaya. — Diana miraba la foto con una sonrisa. — Creo que California le hizo un gran cambio a éste pervertido.

— Esta follable, lo admito.— quitó sus lentes de sol Nicky. — Creo que me haré amiga del psicótico en busca de sexo.

Las chicas gritaron aleatoriamente chocando sus manos. No lo veía justo que Nicky use sus encantos para follarse al chico raro del frente. Puede tener sentimientos aunque no hemos cruzado ninguna palabra.

— No es bien eso, ya saben. — intervine de repente avanzando hacia la puerta de salida.

— Charlie, cariño. Es una de las mejores ideas. — añadió Nicky mirándome.

Frunci el ceño, era un caso contradecirla. Me despedí de ella buscando mis auriculares en el camino colocando mi canción favorita de imagine dragons smoke and mirrors. El día aún se notaba frío y helado, no era agradable para mi salud. Comencé a bailar un poco por las calles estando en cuclillas alegremente. Llegando a la esquina del vecindario de lo lejos miro al raro del vecino sentando mirándome ¿Será verdad lo que dijo Diana sea cierto? Alcé la ceja negando lo imposible que puede ser. Me mira fijamente que asusta un poco. Rodó los ojos y sentí una calma en mi interior, una línea fina se cruzó en mis labios. 

¿Sería incomodo que le hablara de tanto tiempo?, confundida niego nuevamente siguiendo mi camino bailando un poco al llegar a la casa mamá me recibe con una sonrisa y chocolate caliente, una linda tarde en pasar de tarde e hija sin duda alguna.

— Deberías hacer un gesto de bienvenida a los Rizzo, Charlotte. — me ahogué con el chocolate caliente. — Sé amable.

— ¿Y por qué yo y no tú?.

— Charlotte, se educada. Esa familia nunca te ha hecho nada. Corrección nunca no han hecho nada. — me miró un poco enojada.

— Su hijo Franco, es algo raro y psicótico. — me defendí cruzándome los brazos.

— Charlotte no me hagas enojar.

Me levante no tan agradable de la idea ¿Es un chiste?.— Esto no puede ser posible. No es que no quisiera solo que nunca hemos hablado y sería algo incómodo entablar una conversación. Los conozco hace varios años, pero me causa algo raro él, una extraña sensación diría. Solté mi cabello rubio ondulado me dolía la cabeza del trajín de está mañana más esto. Sin más que decir o discutir con mamá salí de la casa un poco molesta para dirigirme a darle la bienvenida.

— ¿Cómo era?, ah sí ¿Bienvenido familia Rizzo?. — susurré congelada. — Pero sólo se mudó él..

Toqué varias veces la puerta, pero nadie abrió, metí mi mano en mis bolsillos dando media vuelta para irme suspirando agitada pero el ruido de la  puerta rechinar hizo que volteara un poco a ver quien era.  Se notaba cansado, con grandes ojeras, muy cambiado tenía barba no tan crecida pero se mantenía, no me había fijado que poseía unos ojos esmeralda iguales que su madre, y el cabello igual que su padre castaño oscuro con gran forma y esbelto ¿Iría al gym? Es que es obvio en California es diferente acá. Traía una camisa negra ajustada con una chaqueta marrón cubriendo sus brazos. Por lo general cuando lo vi la última era un poco más bajo de estatura pero lo vi mucho más alto cuando se fue de Stealle. Su mirada era perdida y sin alguna emoción posible eso me ocasionó un poco de escalofrios. 

— ¿Desea algo?. — su voz tan sutil hizo que mantuviera mis pensamientos aquí, divagaba un poco al respeto. — Señorita, ¿Desea algo?.

— Lo siento, soy la vecina del frente. Charlie, un gusto. — estreché mi mano derecha educada pero sólo la miró no haciendo el mismo movimiento, incómoda por lo que pasó me rasque la nuca. — Quería darte la bienvenida a Stealle.

— Gracias. — carraspó mirando mis ojos. — ¿Es todo?. — preguntó un poco desorientado.

— Sí, creo. 

— Pues, gracias. Aunque lo de tú nombre ya lo sabía. Vivo en vecindario hace años es subjetivo que sepa tú nombre. — sonrió cínicamente cerrando la puerta delicadamente. 

Me sentí como una tonta al decir mi nombre, es que claro que lo sabe. Caminando di una patada a su buzón ¡Sólo intentaba ser amable! La amabilidad no la pinta, rodando los ojos llegue a casa enojada por la idea de mamá.

— Bien hecho mamá, pase vergüenza delante de él. 

Miré a Miranda entretenida coloreando en su libro de animales que le regaló la abuela en su cumpleaños. Mamá por otro lado se fue a la habitación trabajando en casa como siempre lo hace todos los días, revisé lo que coloreaba Mirada y era un elefante, frunci el ceño mirando como gastaba los creyones nuevos que le compré. Subí a mi habitación recostada viendo el techo fatigada por lo incómodo que acabó de pasar.

Me coloque boca abajo buscando en la recámara la pequeña libreta encontrada en la habitación de Mirada.

★ Querido diario. 

Alerta, incómoda por la situación pasada por mi madre. Mirarlo era espeluznante, y muy cambiado está. Por otro lado, el humano ha llegado a Stealle no muy grato.

Nicky, tiene intenciones con este humano por ejemplo follarlo. Fue cuando mentalmente hice mi cara de asco al escuchar eso. Lo que creo que no está bien, y no se ve correcto. ¿Por qué siempre hace eso en cuánto a los chicos?, me parece exorbitante cuando hace esos términos. Fin del comunicado.

Cerré mis ojos un poco cansada dejando aún lado la libreta.

— ¡Despierta!. — sentí que alguien arrojó una almohada en mi cabeza haciendo que abriera los ojos muy rápido para percatar de quien era. Froté mis manos con mis ojos mirando a las tres chicas posicionadas en el suelo.

De un golpe me levanté mirándolas de que estaban haciendo en mi habitación cuando me quedé dormida, despabilada busqué en la cama la pequeña libreta pero aún estaba en el sitio donde lo dejé fue demasiado satisfactorio ver que el diario aún estaba en su mismo lugar donde lo dejé. Abrí la gaveta al lado de la cama depositando la pequeña libreta donde estaban las anotaciones más importantes que una chica de dieciocho años puede tener, en serio si alguien se enterase que tengo un diario me metería en serios líos. Cerré con llave la gaveta para prevenir cualquier cosa, es mejor ser precavido y que no haya incidentes.

— ¿Hace cuanto están aquí? — pregunté dudosa bostezando, en realidad quería saber cuánto llevaban ellas. Es increíble que no tenga mi espacio de confort para relajarme de tener un día duro y estresante. No me extraña que hayan tenido un largo tiempo. — ¿Mucho tiempo?.

— Ni tanto, una hora y media. — añadió Diana texteando en su teléfono, abrí los ojos par en par ¿Dijo media hora? Que no respetan los horarios de dormir de la gente.

— Vaya, lo que faltaba no tenía espacio. — dicho esto solté sarcástica ante mi cometario, la realidad es que invaden mi espacio personal, a eso se lo he dicho millones de veces pero al parecer les encanta pasar el tiempo conmigo — sarcasmo—

Miré a las tres reírse al unísono mientras Lily pasaba su teléfono a las demás chicas apoyando mis manos miré de lejos una foto mía especie de meme con unas letras blancas hecha por internet, con la boca abierta. Esto es increíble que me hayan tomado una foto desprevenida aparte con la bocha abierta.

— ¿En serio me hicieron un meme? — miré a las tres coloqué mis manos en la cintura. — Es increíble, no puedo dormir porque me hacen un meme

Me levanté de un tirón buscando la ventana para asomarme, la abrí para que entrara un poco de aire pero la cerré inmediatamente el frío que estaba haciendo no era muy agradable. Suspiré recostada en la ventana mirando al frente el cuarto del chico raro que todos creen la, la luz andaba apagada parecía que no había nadie volteándome divisé a las chicas que sacaron del armario las pinturas de uñas de varios colores donde las guardé no le tomé importancia.

— ¡Noche de chicas! — exclamó casi gritando Diana buscando el color azul de la cajita donde estaban las pinturas. — Necesitábamos esto en realidad. Ni tiempo teníamos nosotras en la universidad

— Tienes toda la razón. — intervino Nicky mirando la televisión posicionada en la esquina del cuarto.

La realidad es que es verdad, no teníamos tiempo ni para nosotras mismas la universidad nos presiona tanto por los exámenes. Todo comenzó cuando no sabíamos que carera escoger ante nuestro futuro, desde niñas nuestro sueño era permanecer juntas y unidas pero más no separarnos por lo tanto permanecimos en la misma ciudad y que estudiáramos en la universidad cercana a nuestras casas. Hubo varios problemas ya que nuestros padres querían que escogiéramos carreras que den frutos hacía un trabajo ejemplar, mamá no le importó sólo quería que fuera feliz con la carera que me gusta. Ya, pero Nicky fue un problema ante sus padres, son abogados mercantiles unos de los mejores del condado de Stealle y ella nunca quiso ser abogada ni le llamó la atención pero acontecimientos pasaron que terminó estudiando esa carrera aunque no quisiese. Lily si cumplió su sueño de ser ingeniera de sistemas mucho de programaciones quería hacer desde niñas me acuerdo nos ayudaba en informática cuando las tres no sabíamos de eso tan avanzando. Por otro lado Diana es publicista le encanta la publicidad, y quiere triunfar en la publicidad de una empresa. Sólo éramos niñas con pequeños sueños que poco a poco se han ido cumpliendo con el apoyo de nuestros padres, exceptuando a Nicky.

— Te envidio Charlie, el bombón que tienes en frente tuyo. — Nicky interrumpió mis pensamientos, fruncí el ceño cuando dijo que me envidiaba no hay nada que envidiar sólo es una persona.

— Sólo es un humano que se colocó bueno. — corregí cuando dije “humano”, creo que muchas películas de ciencia ficción me hacen hablar como terrícola — Es una persona normal. — finalicé mirando a las tres.

— Podrá ser psicótico, pero no me cansaré de decir que está bueno. — me miró Nicky para tener la razón como siempre. — Si es así me liaré con el rarito de derecho. No es feo pero es un serebrito.

— Hoy mamá dijo que le diera la Bienvenida a él. —agregué incomoda. — Lo más insólito es que sabe mi nombre, fue muy raro le dije que me llamo Charlie Edler y simplemente dijo que lo sabe.

Me vaciló Diana colocando su mano en su cintura mientras echaba aire en el esmalte nuevo.

— Mi amiga, le gustas. — dio una palmada sueva en mi hombro Lily con seriedad del comentario.

— No, no le gusto.

— Oh, claro que sí. Eso te lo aseguro. — meneo su cabello lacio pelirrojo dando una mirada de que ella estaba en lo cierto.

En unos minutos por la charla que tuvimos las tres bajan a buscar colchones, juegos y bocadillos para pasar la tarde solo me limité estar sentada en frente en la ventana mirando a niños jugar con la nieve e incluso estar afuera pero no contuve la mirada viendo al frente donde dormía el chico raro como todas aquí lo llaman. Por un momento sin nada que hacer busque mi teléfono viendo una nueva solitud de seguir en instagram de él mismo hace doce horas obviamente no me percaté de la solicitud de él así que lo seguí mutuamente, miré su chat pero lo que hice fue bloquear el teléfono cuando su auto se estacionó en frente donde vive. Rápidamente reaccionando que las chicas no me viesen bajé la intensidad de la luz mi mirada continúo fija por unos segundos cuando aprendió la luz de su cuarto mostrando lo deteriorado que estaba, sus padres el color que recordaba cuando me asomaba a la ventana se cayó poco a poco dejando un cuarto espeluznante. Me tensé un poco viendo más detallada como se quitaba lento la chaqueta marrón que trajo puesta cuando lo vi sentado afuera con el frío helado. Su camiseta negra muy ajustada le hacía ver sus bíceps formados y esbelticos, se la quitó de un tirón dejando ver su bien formada espalda ancha junto con sus músculos formados.

Mordí mi labio inferior pero negué inmediato lo que estaba mirando, di unos pasos al frente ocultándome un poco pero sacando conclusiones parezco yo la rara psicótica mirando al vecino que nunca le prestó atención, no me importó mirarlo nuevamente dejando ver su espalda llena de lunares, literal tenía muchos lunares e incluso en la clavícula. De una sola mano levantó la máquina de hacer ejercicio estando de espalda. ¿No nota que lo observo?. Busqué en el cajón donde tenía mis medias los binoculares haciendo zoom a su cuarto cuando algo me llamó la atención siendo ser una cartelera con información data pero mientras en los binoculares hacía zoom no se distinguía bien. — Algo debe tramar. —

— Con qué Charlie espiando. — coloqué mi mano en el corazón cuando Diana dijo eso apoyada en el marco de la puerta.

— Eso no es gracioso Diana Levitt. Me diste un susto. —corrí la cortina para que no notara el chico que lo miraba.

— ¿Eres la CIA, detective acaso?. — bromeó siendo sarcástica.

Dejé los binoculares en la pequeña repisa avanzando pasos para sentarme aún lado de la cama.

— Por favor necesito que me guardes ese secreto.

Rió muy fuerte encendiendo la luz imitando mis pasos colocándose al lado mío.

— No es un secreto. No te culpo que tú vecino sea candente. — se apresuró el levantarse buscando los binoculares abriendo un poco la cortina viendo al vecino. — No está.

 Hizo un puchero dejando los binoculares aún lado ¿No está? Si pasaron dos minutos que lo dejé de ver y ya se fue. Sinceramente algo trama.

—Algo trama. —se me erizó la piel cuando pensé lo que tramaba, muchas mentes me hice ¿Y si el vecino es un psicótico en busca de venganza?.

— ¿Qué va a tramar Charlie? — su voz claramente era ironizante. — Sólo es una persona normal no un asesino claro es rarito pero no un loco.

— ¡Cuando revisé tenía una cartelera llena de información data, flechas cosas así!. — alcé la voz un poco gritando pero me calmaba antes que viniera las chicas y allí muchas preguntas realizarían.

Diana me abrazó con ternura masajeando mi cabello para que me tranquilizara por un momento. Suspiré mirado la ventana con un poco de vigor.

— Guardaré un secreto pero prométeme que no te meterás en líos Charlie, te conozco hace doce años. — suplicó y yo sólo asentí. Quería saber que tramaba y esa pizarra o cartelera llena de información no cuadraba.

— Me conoces, tendré cuidado. Acuérdate que esos temas de investigación  son mis favoritos. — esbocé una sonrisa ligera del plan que tenía que formular para que salga lo esperado y no haya errores. — Le quitaré su máscara de cuan raro es.

Descubriré que tan es Franco Rizzo, algo trama y lo descubriré por mis meritos y sola. Es hora de comenzar a ejecutar el plan. Aún no ha terminado.

1. Memes: Es la palabra usada para definir conceptos que se difunden por intenet. Puede ser un vídeo, imagen, página web, hashtag, o simplemente una palabra o frase. El meme puede propagarse de persona a persona a través deredes sociales,blogs, por correo electrónico, noticias, u otros comportamientos basados en servicios web.

2. Terrícola: Habitante de la Tierra.

3. CIA: La CIA desempeña tres actividades principales y por las que tradicionalmente se ha distinguido. Estas son: recopilar información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos; analizar esa información junto a los otros datos recogidos por sus agencias hermanas; y proporcionar una evaluación sobre inteligencia para la seguridad nacional, para que así Estados Unidos enfoque correctamente sus políticas


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