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Día 00.

Hora: [5:30 am].

Querido diario, te escribe hoy en este preciso momento Charlie Edler. Encontré este pequeño cuaderno debajo de la cama de mi hermana un poco obstruido del tiempo, me llamó la atención cuando limpiaba su cuarto la pequeña portada con polvo llamativa, lo decoré con pegatinas que tenía mucho antes en el closet de mi habitación.

Escribo con bolígrafo rojo cada palabra necesaria y lo demás con negro lo irrelevante, subrayado con resaltador verde y azul lo más importante. Es un día nubloso, como siempre en la ciudad de Stealle en U.S.A no me preocupaba mucho los días nublados sino que nunca haya sol, clima helado.

Mis manos se hallaban muy heladas y eso que teníamos calefacción, la subí inmadiamente colocando mis guantes de lana que hizo mi abuela. No era mucho de salir, me consideraba hogareña, siempre permanecía en casa o podría ser que soy muy sometida viviendo con mi mamá. Las fiestas no son lo mío, ni las reuniones, mamá por otro lado quiere que yo salga comparta vaya a fiestas pero me auto crié de quedarme en casa. Te escribiré luego, diario. 

En mi recamara de la espaciosa habitación donde dormía decorada de gris con un poco de contraste azulado, abro un cajón a mano derecha de mi cama colocando el pequeño diario junto con mis bolígrafos. Busco en el armario una bufada negra, mientras acomodaba mi cabello rubio en una coleta colocando la bufanda negra ante mis hombros.

Salgo por la puerta cogiendo la mochila bajando las escaleras para encontrarme con mamá en su computadora haciendo el trabajo en casa. Sí, mamá trabaja en casa cuando dio a luz a Miranda decidió dejar aún lado el trabajo en las oficinas y ocuparse en los que a seres de la casa a parte ocupándose su trabajo. Saludo depositando un beso en su mejilla agarrando una manzana en la barra del comedor.

—No entiendo porque hay demasiado frío. — mascullé cuando me siento en frente de ella.

—Yo tampoco. Pero es la vida de las tres.— bebió un trago de su café negro escribiendo en su portátil rápidamente.

Miranda sale con su peluche adormilada llegando a la sala. Su cabello rubio estaba despeinado y teniendo puesta la piyama. Miré el reloj de mano siendo temprano pero quería llegar temprano a la universidad.

—Mamá..No pude dormir, tengo frío. — murmuró dando un beso en su peluche. Mamá me da una mirada de lo que significaba, subí con ella sujetando mi mano helada con la mía. La vestí con un lindo vestido verde agua de puntos blancos junto con sus zapatos negros que tanto le encataban a ella.

La pequeña jugaba a las barbies y al té conmigo aunque solo estaba durmiendome en la pequeña silla de la estar de juguetes que teníamos. Rápidamente la hora pasó volando nuevamente, no quería llegar tarde siendo el primer día de la universidad después de las vacaciones mas largas que he tenido. Bajé con la pequeña apresuramente cuando me despedía con mamá.

Saludé a los vecinos de al lado, y de al frente. Claro que me conocían desde que tengo memoria. Caminé con Miranda a la parada de bus para que se montara y fuera a la escuela y así yo poder ir a la universidad. La música de mi cabeza aún no salía tan pegadiza era que no podía dejar de moverme. Miranda se reía conmigo haciendo lo mismo.

She's an angel

Only angel

She's an angel

My only angel

I must admit I thought I'd like to make you mine.

Canté la pequeña estrofa moviendo mis caderas suavemente esperando el bus, por otro lado la niña lo imitaba lo que hacia y me causó una terrible gracia. No bailaba muy bien pero ella lo intentaba mucho mejor que yo.  El bus se estacionó en frente de nosotras y me despedí de ella con un abrazo. Cuando el bus avanzaba me saludaba de la ventana con su pequeña manito. 

Encamine mis pasos al llegar a la universidad que quedaba un poco cerca en la comunidad donde vivo. Observe a la pelirroja de espalda corriendo abrazándola, mucho tiempo sin verla. Me correspondió el abrazo sintiendo.

—Pero niña, ¿Qué te hiciste?.—exclamó Nicky asombrada, encogí mis hombros sin entender la referencia. — ¡Estás, increíble! Dame tu truco de belleza.

Una risita se me escapa de mis labios cuando me sentaba al lado de las cuatro.

—Las vacaciones fueron tan lentas que yo las extrañé muchísimo.— hace puchero Diana abrazando a las cuatro.

No era la típica historia que una chica tener una amiga. Sino una amiga y tener otras tres amigas. Ante todo dejen que se las presente. Nicky, es la chica que le encanta las fiestas, salir, tener muchos chicos aunque ninguno era de tener una relación seria. Otro lado tenemos a Diana, la sensible, cariñosa, y amable amiga que pueden tener. Lily, estudiosa sacando buenos resultados en los parciales y centrandose en su futuro y por ultimo Micaela, la interesante chica con cada uno de nosotras. 

Nuestra historia fue graciosa, ya que nos conocimos en primaria defendimos a Nicky de una pelea y prácticamente nos hicimos de ese instante unidas.

—Hey, hey.— interrumpí a las chicas.— Es tarde, creo que es mejor que..

No me dejaron terminar cuando la pelirroja agarra mi brazo corriendo las cuatros.

¡Stop!, sí. Las cuatro corriendo como siempre llegando tarde en las primeras clases de la universidad. Todas teníamos carreras diferentes, por suerte imprimi mi horario e incluso las aulas. La universidad a pesar de ser grande me la sabía de memoria pero buscaba el aula 034 ¿Dónde diablos es eso?. Me despido de las chicas al parecer era la primera en despedirme de las tres, echo un vistazo y estaban dando clases con diapositivas ¿No podía ser peor?. Comienzo a caminar por el pasillo creando una mentira. Una mentira creíble.

Suspiro angustiada, ¡Ash!. Toqué varias veces la puerta con un poco de miedo y nerviosismo seguro me regañarían de mi impuntualidad, pero la primera ya que nunca tuve una.

Una señora de 63 años por lo tanto esa edad, robusta abre la puerta quitando sus grandes lentes. 

—¿Eres Chalotte Edler no es así?.— miró su tablero con la asistencia de cada alumno, asentí un poco avergonzada por mi impuntualidad.— Llega tarde. Pero se lo dejo pasar ya que es el primer día de clases.

Suspiró entrando mirando a los viejos alumnos e incluso los nuevos. Saludo a varios compañeros conocidos del semestre pasado divisando detenidamente un lugar por donde sentarme, a mi sorpresa los puestos estaban llenos. ¿Justo en está carrera deba haber mucha gente?. 

Esto no era bastante lindo. Abrí mis ojos viendo un puesto vacío junto con una chica no me importó al absoluto y camine para sentarme a su lado. La chica me sonríe mostrando sus perfectos y alineados dientes blancos.

—Soy Charlie. Un gusto.— de mi bolsillo saco mi mano estrechándola con la pelinegra.

—Soy Moory, un gusto de conocerte, Charlie.— esbozó una línea sonrisa mirando en frente de las diapositivas explicativas. Eché para atrás mi pequeño cuerpo observando las dispositivas con los tips del parcial.

—Dime que no dieron mucha clase.— rogué haciendo puchero, si es así me termino de hundir en mi asiento.

—Ni tanto.

—Es satisfactorio escuchar eso, pensé que llegué tarde.— cerré mis ojos por el sueño.

Muy aburrida está clase, a pesar de ser contabilidad, me aburría un poco. Abrí mis ojos al inmediato un poco dudosa de lo que decía la profesora.

—Entonces por así decirlo, ¿El que tiene mayor poder lo tiene un administrador y no contador?. — pregunté levantando la mano dudosa.

—Dime tú la respuesta.— revisó el tablero buscando información. — Señorita, Edler.

—Me hago de suponer, que sería los dos. Ya que un administrador planifica el orden de los documentos aunque el contador los firma. Pero no obstante, hay un balance si un contador le dan una cifra irregular o no equitativa se podría poner en serios problemas con la ley.— hice una pausa significativa.— Resumiendo los dos son importante.

—Gran punto de vista, por eso le dije que se auto respondiera, sabía la respuesta.— dio la vuelta explicando más material para el examen.

—¿Crees que me odie?. — le pregunté a la chica rompiendo el hielo. Muchas de las veces quería ser amigable rompiendo el hielo para conocer a los compañeros donde estudio esta facultada, sin embargo me han tocado personas muy odiosas 

—No creo, se ve muy estricta.— frunció el ceño.— Pero es buena maestra, eso dijeron.

No sabría que decirle la verdad no la conozco lo suficiente para saber si es buena maestra. Es frustrante estar sentada viendo clase con un gran frío. Algo impactó justo a la ventana donde estaba, miré como se caía rápido logrando ver que era un ave. Todos miraron en la ventana detenidamente pero la maestra comenzó a hablar de que nos distraemos mucho como eso que sucedió y algo por el estilo. ¿Raro no es así? Es raro que, un ave impacte así de repente en la ventana. Puede ser el frío o no.


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