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Día 002. (Continuación)

Escrito por usuariosinimaginacion 13-02-2018 en continaución. Comentarios (0)

                                                                               [Charlie Edler]

Suspiré exhausta de la incómoda clase vista por la nueva profesora de contaduría y administración, recogí mis cosas apresuramente para encontrarme con las chicas y contarle lo incómodo que fue en clases. Nicky me esperó al pasillo junto con las demás chicas, sonreí uniéndome entre ellas.

— A que no vas a creer que pasó.— avisó Lily revisando su teléfono detenidamente. — El chico ese ¿De que vive en frente de Charlie?, se mudó hoy de nuevo.

— Ah, el rarito. — exclama Nicky con un bufido. — Era mejor que se quedara en California, por lo que escuché se mudó ahí. Que mala vida tuvo ese raro.

— Sí pero, siempre tuvo intenciones con Charlie.. — acotó Diana mientras me miraba bajando la vista.

— Hey, nunca las tuvo. — interrumpí apurada. — Es un vecino, nada más.

— Sí, un vecino que te miraba mucho haciendo el ridículo saludándote. — intervino Lily de nuevo pendiente en su teléfono. — Pervertido, ¿Cómo es que se llama?.

— Franco. — río entre dientes Nicky. — Franco Rizzo.

— Oh mi dios. No puedo creer que bueno esta. — quité el teléfono de la mano de Mely mirando la foto que le  tomaron desprevenido. — Wow, el rarito si que cambió.

— Vaya. — Diana miraba la foto con una sonrisa. — Creo que California le hizo un gran cambio a éste pervertido.

— Esta follable, lo admito.— quitó sus lentes de sol Nicky. — Creo que me haré amiga del psicótico en busca de sexo.

Las chicas gritaron aleatoriamente chocando sus manos. No lo veía justo que Nicky use sus encantos para follarse al chico raro del frente. Puede tener sentimientos aunque no hemos cruzado ninguna palabra.

— No es bien eso, ya saben. — intervine de repente avanzando hacia la puerta de salida.

— Charlie, cariño. Es una de las mejores ideas. — añadió Nicky mirándome.

Frunci el ceño, era un caso contradecirla. Me despedí de ella buscando mis auriculares en el camino colocando mi canción favorita de imagine dragons smoke and mirrors. El día aún se notaba frío y helado, no era agradable para mi salud. Comencé a bailar un poco por las calles estando en cuclillas alegremente. Llegando a la esquina del vecindario de lo lejos miro al raro del vecino sentando mirándome ¿Será verdad lo que dijo Diana sea cierto? Alcé la ceja negando lo imposible que puede ser. Me mira fijamente que asusta un poco. Rodó los ojos y sentí una calma en mi interior, una línea fina se cruzó en mis labios. 

¿Sería incomodo que le hablara de tanto tiempo?, confundida niego nuevamente siguiendo mi camino bailando un poco al llegar a la casa mamá me recibe con una sonrisa y chocolate caliente, una linda tarde en pasar de tarde e hija sin duda alguna.

— Deberías hacer un gesto de bienvenida a los Rizzo, Charlotte. — me ahogué con el chocolate caliente. — Sé amable.

— ¿Y por qué yo y no tú?.

— Charlotte, se educada. Esa familia nunca te ha hecho nada. Corrección nunca no han hecho nada. — me miró un poco enojada.

— Su hijo Franco, es algo raro y psicótico. — me defendí cruzándome los brazos.

— Charlotte no me hagas enojar.

Me levante no tan agradable de la idea ¿Es un chiste?.— Esto no puede ser posible. No es que no quisiera solo que nunca hemos hablado y sería algo incómodo entablar una conversación. Los conozco hace varios años, pero me causa algo raro él, una extraña sensación diría. Solté mi cabello rubio ondulado me dolía la cabeza del trajín de está mañana más esto. Sin más que decir o discutir con mamá salí de la casa un poco molesta para dirigirme a darle la bienvenida.

— ¿Cómo era?, ah sí ¿Bienvenido familia Rizzo?. — susurré congelada. — Pero sólo se mudó él..

Toqué varias veces la puerta, pero nadie abrió, metí mi mano en mis bolsillos dando media vuelta para irme suspirando agitada pero el ruido de la  puerta rechinar hizo que volteara un poco a ver quien era.  Se notaba cansado, con grandes ojeras, muy cambiado tenía barba no tan crecida pero se mantenía, no me había fijado que poseía unos ojos esmeralda iguales que su madre, y el cabello igual que su padre castaño oscuro con gran forma y esbelto ¿Iría al gym? Es que es obvio en California es diferente acá. Traía una camisa negra ajustada con una chaqueta marrón cubriendo sus brazos. Por lo general cuando lo vi la última era un poco más bajo de estatura pero lo vi mucho más alto cuando se fue de Stealle. Su mirada era perdida y sin alguna emoción posible eso me ocasionó un poco de escalofrios. 

— ¿Desea algo?. — su voz tan sutil hizo que mantuviera mis pensamientos aquí, divagaba un poco al respeto. — Señorita, ¿Desea algo?.

— Lo siento, soy la vecina del frente. Charlie, un gusto. — estreché mi mano derecha educada pero sólo la miró no haciendo el mismo movimiento, incómoda por lo que pasó me rasque la nuca. — Quería darte la bienvenida a Stealle.

— Gracias. — carraspó mirando mis ojos. — ¿Es todo?. — preguntó un poco desorientado.

— Sí, creo. 

— Pues, gracias. Aunque lo de tú nombre ya lo sabía. Vivo en vecindario hace años es subjetivo que sepa tú nombre. — sonrió cínicamente cerrando la puerta delicadamente. 

Me sentí como una tonta al decir mi nombre, es que claro que lo sabe. Caminando di una patada a su buzón ¡Sólo intentaba ser amable! La amabilidad no la pinta, rodando los ojos llegue a casa enojada por la idea de mamá.

— Bien hecho mamá, pase vergüenza delante de él. 

Miré a Miranda entretenida coloreando en su libro de animales que le regaló la abuela en su cumpleaños. Mamá por otro lado se fue a la habitación trabajando en casa como siempre lo hace todos los días, revisé lo que coloreaba Mirada y era un elefante, frunci el ceño mirando como gastaba los creyones nuevos que le compré. Subí a mi habitación recostada viendo el techo fatigada por lo incómodo que acabó de pasar.

Me coloque boca abajo buscando en la recámara la pequeña libreta encontrada en la habitación de Mirada.

★ Querido diario. 

Alerta, incómoda por la situación pasada por mi madre. Mirarlo era espeluznante, y muy cambiado está. Por otro lado, el humano ha llegado a Stealle no muy grato.

Nicky, tiene intenciones con este humano por ejemplo follarlo. Fue cuando mentalmente hice mi cara de asco al escuchar eso. Lo que creo que no está bien, y no se ve correcto. ¿Por qué siempre hace eso en cuánto a los chicos?, me parece exorbitante cuando hace esos términos. Fin del comunicado.

Cerré mis ojos un poco cansada dejando aún lado la libreta.

— ¡Despierta!. — sentí que alguien arrojó una almohada en mi cabeza haciendo que abriera los ojos muy rápido para percatar de quien era. Froté mis manos con mis ojos mirando a las tres chicas posicionadas en el suelo.

De un golpe me levanté mirándolas de que estaban haciendo en mi habitación cuando me quedé dormida, despabilada busqué en la cama la pequeña libreta pero aún estaba en el sitio donde lo dejé fue demasiado satisfactorio ver que el diario aún estaba en su mismo lugar donde lo dejé. Abrí la gaveta al lado de la cama depositando la pequeña libreta donde estaban las anotaciones más importantes que una chica de dieciocho años puede tener, en serio si alguien se enterase que tengo un diario me metería en serios líos. Cerré con llave la gaveta para prevenir cualquier cosa, es mejor ser precavido y que no haya incidentes.

— ¿Hace cuanto están aquí? — pregunté dudosa bostezando, en realidad quería saber cuánto llevaban ellas. Es increíble que no tenga mi espacio de confort para relajarme de tener un día duro y estresante. No me extraña que hayan tenido un largo tiempo. — ¿Mucho tiempo?.

— Ni tanto, una hora y media. — añadió Diana texteando en su teléfono, abrí los ojos par en par ¿Dijo media hora? Que no respetan los horarios de dormir de la gente.

— Vaya, lo que faltaba no tenía espacio. — dicho esto solté sarcástica ante mi cometario, la realidad es que invaden mi espacio personal, a eso se lo he dicho millones de veces pero al parecer les encanta pasar el tiempo conmigo — sarcasmo—

Miré a las tres reírse al unísono mientras Lily pasaba su teléfono a las demás chicas apoyando mis manos miré de lejos una foto mía especie de meme con unas letras blancas hecha por internet, con la boca abierta. Esto es increíble que me hayan tomado una foto desprevenida aparte con la bocha abierta.

— ¿En serio me hicieron un meme? — miré a las tres coloqué mis manos en la cintura. — Es increíble, no puedo dormir porque me hacen un meme

Me levanté de un tirón buscando la ventana para asomarme, la abrí para que entrara un poco de aire pero la cerré inmediatamente el frío que estaba haciendo no era muy agradable. Suspiré recostada en la ventana mirando al frente el cuarto del chico raro que todos creen la, la luz andaba apagada parecía que no había nadie volteándome divisé a las chicas que sacaron del armario las pinturas de uñas de varios colores donde las guardé no le tomé importancia.

— ¡Noche de chicas! — exclamó casi gritando Diana buscando el color azul de la cajita donde estaban las pinturas. — Necesitábamos esto en realidad. Ni tiempo teníamos nosotras en la universidad

— Tienes toda la razón. — intervino Nicky mirando la televisión posicionada en la esquina del cuarto.

La realidad es que es verdad, no teníamos tiempo ni para nosotras mismas la universidad nos presiona tanto por los exámenes. Todo comenzó cuando no sabíamos que carera escoger ante nuestro futuro, desde niñas nuestro sueño era permanecer juntas y unidas pero más no separarnos por lo tanto permanecimos en la misma ciudad y que estudiáramos en la universidad cercana a nuestras casas. Hubo varios problemas ya que nuestros padres querían que escogiéramos carreras que den frutos hacía un trabajo ejemplar, mamá no le importó sólo quería que fuera feliz con la carera que me gusta. Ya, pero Nicky fue un problema ante sus padres, son abogados mercantiles unos de los mejores del condado de Stealle y ella nunca quiso ser abogada ni le llamó la atención pero acontecimientos pasaron que terminó estudiando esa carrera aunque no quisiese. Lily si cumplió su sueño de ser ingeniera de sistemas mucho de programaciones quería hacer desde niñas me acuerdo nos ayudaba en informática cuando las tres no sabíamos de eso tan avanzando. Por otro lado Diana es publicista le encanta la publicidad, y quiere triunfar en la publicidad de una empresa. Sólo éramos niñas con pequeños sueños que poco a poco se han ido cumpliendo con el apoyo de nuestros padres, exceptuando a Nicky.

— Te envidio Charlie, el bombón que tienes en frente tuyo. — Nicky interrumpió mis pensamientos, fruncí el ceño cuando dijo que me envidiaba no hay nada que envidiar sólo es una persona.

— Sólo es un humano que se colocó bueno. — corregí cuando dije “humano”, creo que muchas películas de ciencia ficción me hacen hablar como terrícola — Es una persona normal. — finalicé mirando a las tres.

— Podrá ser psicótico, pero no me cansaré de decir que está bueno. — me miró Nicky para tener la razón como siempre. — Si es así me liaré con el rarito de derecho. No es feo pero es un serebrito.

— Hoy mamá dijo que le diera la Bienvenida a él. —agregué incomoda. — Lo más insólito es que sabe mi nombre, fue muy raro le dije que me llamo Charlie Edler y simplemente dijo que lo sabe.

Me vaciló Diana colocando su mano en su cintura mientras echaba aire en el esmalte nuevo.

— Mi amiga, le gustas. — dio una palmada sueva en mi hombro Lily con seriedad del comentario.

— No, no le gusto.

— Oh, claro que sí. Eso te lo aseguro. — meneo su cabello lacio pelirrojo dando una mirada de que ella estaba en lo cierto.

En unos minutos por la charla que tuvimos las tres bajan a buscar colchones, juegos y bocadillos para pasar la tarde solo me limité estar sentada en frente en la ventana mirando a niños jugar con la nieve e incluso estar afuera pero no contuve la mirada viendo al frente donde dormía el chico raro como todas aquí lo llaman. Por un momento sin nada que hacer busque mi teléfono viendo una nueva solitud de seguir en instagram de él mismo hace doce horas obviamente no me percaté de la solicitud de él así que lo seguí mutuamente, miré su chat pero lo que hice fue bloquear el teléfono cuando su auto se estacionó en frente donde vive. Rápidamente reaccionando que las chicas no me viesen bajé la intensidad de la luz mi mirada continúo fija por unos segundos cuando aprendió la luz de su cuarto mostrando lo deteriorado que estaba, sus padres el color que recordaba cuando me asomaba a la ventana se cayó poco a poco dejando un cuarto espeluznante. Me tensé un poco viendo más detallada como se quitaba lento la chaqueta marrón que trajo puesta cuando lo vi sentado afuera con el frío helado. Su camiseta negra muy ajustada le hacía ver sus bíceps formados y esbelticos, se la quitó de un tirón dejando ver su bien formada espalda ancha junto con sus músculos formados.

Mordí mi labio inferior pero negué inmediato lo que estaba mirando, di unos pasos al frente ocultándome un poco pero sacando conclusiones parezco yo la rara psicótica mirando al vecino que nunca le prestó atención, no me importó mirarlo nuevamente dejando ver su espalda llena de lunares, literal tenía muchos lunares e incluso en la clavícula. De una sola mano levantó la máquina de hacer ejercicio estando de espalda. ¿No nota que lo observo?. Busqué en el cajón donde tenía mis medias los binoculares haciendo zoom a su cuarto cuando algo me llamó la atención siendo ser una cartelera con información data pero mientras en los binoculares hacía zoom no se distinguía bien. — Algo debe tramar. —

— Con qué Charlie espiando. — coloqué mi mano en el corazón cuando Diana dijo eso apoyada en el marco de la puerta.

— Eso no es gracioso Diana Levitt. Me diste un susto. —corrí la cortina para que no notara el chico que lo miraba.

— ¿Eres la CIA, detective acaso?. — bromeó siendo sarcástica.

Dejé los binoculares en la pequeña repisa avanzando pasos para sentarme aún lado de la cama.

— Por favor necesito que me guardes ese secreto.

Rió muy fuerte encendiendo la luz imitando mis pasos colocándose al lado mío.

— No es un secreto. No te culpo que tú vecino sea candente. — se apresuró el levantarse buscando los binoculares abriendo un poco la cortina viendo al vecino. — No está.

 Hizo un puchero dejando los binoculares aún lado ¿No está? Si pasaron dos minutos que lo dejé de ver y ya se fue. Sinceramente algo trama.

—Algo trama. —se me erizó la piel cuando pensé lo que tramaba, muchas mentes me hice ¿Y si el vecino es un psicótico en busca de venganza?.

— ¿Qué va a tramar Charlie? — su voz claramente era ironizante. — Sólo es una persona normal no un asesino claro es rarito pero no un loco.

— ¡Cuando revisé tenía una cartelera llena de información data, flechas cosas así!. — alcé la voz un poco gritando pero me calmaba antes que viniera las chicas y allí muchas preguntas realizarían.

Diana me abrazó con ternura masajeando mi cabello para que me tranquilizara por un momento. Suspiré mirado la ventana con un poco de vigor.

— Guardaré un secreto pero prométeme que no te meterás en líos Charlie, te conozco hace doce años. — suplicó y yo sólo asentí. Quería saber que tramaba y esa pizarra o cartelera llena de información no cuadraba.

— Me conoces, tendré cuidado. Acuérdate que esos temas de investigación  son mis favoritos. — esbocé una sonrisa ligera del plan que tenía que formular para que salga lo esperado y no haya errores. — Le quitaré su máscara de cuan raro es.

Descubriré que tan es Franco Rizzo, algo trama y lo descubriré por mis meritos y sola. Es hora de comenzar a ejecutar el plan. Aún no ha terminado.

1. Memes: Es la palabra usada para definir conceptos que se difunden por intenet. Puede ser un vídeo, imagen, página web, hashtag, o simplemente una palabra o frase. El meme puede propagarse de persona a persona a través deredes sociales,blogs, por correo electrónico, noticias, u otros comportamientos basados en servicios web.

2. Terrícola: Habitante de la Tierra.

3. CIA: La CIA desempeña tres actividades principales y por las que tradicionalmente se ha distinguido. Estas son: recopilar información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos; analizar esa información junto a los otros datos recogidos por sus agencias hermanas; y proporcionar una evaluación sobre inteligencia para la seguridad nacional, para que así Estados Unidos enfoque correctamente sus políticas


Día 002.

Escrito por usuariosinimaginacion 13-02-2018 en dia002. Comentarios (0)

                                                                               [Franco Rizzo].


— Wow, wow. Nieve.— miró por la ventana Adrián muy emocionado al ver nieve por doquier en la cuidad más fría de Estados Unidos. 

— No te extrañes que éste así por un tiempo.— bromee dando un empujón leve en su brazo. El castaño siguió mirando la ventana muy concentrado. Seguí mirando conduciendo llegando a Stealle, un es escalofrío se apoderó un momento en mí, es duro de al pasar del tiempo llegas a la ciudad donde fuiste criado desde niño. 

Un gran aviso colgado diciendo "Bienvenidos a Stealle, disfrute su viaje", trague en seco no obstante mis pensamientos divagaban un poco más. Junto a mi lado mi hermano menor de 8 años estaba al lado mío observando la nieve en cada parte de la ciudad. No lo culpo, de donde vinimos no hay nieve sólo sol, le gustaba estar aquí.

— ¿Crees que papá nos acepte?. — preguntó Adrián de repente, esa pregunta no la esperé de él. Es un niño de 8 años y tiene una de las mejores mentes brillantes que ningún niño tiene. Me hundí en el asiento preguntándome la misma pregunta de él, sin embargo no quería dejarlo con la duda.

— Claro que sí, campeón. —menee su cabello castaño, estaba un poco nervioso.

Una extraña sensación vino de repente, era tanto sin ver a papá que no hayo la similitud de como reaccionaria de tanto tiempo. El GPS nos indica  con una flecha verde  mano derecha de que estábamos por llegar. Del retrovisor miro una pequeña casa cómoda en los suburbios de Stealle, la nieve aún caía lentamente, no viendo así el color de la casa, sin embargo era opacado el color. Pinos alrededor de las casas de atrás lleno de nieve emocionó a Adrián sonriendo emocionado.

— ¡Papá!.— chilló señalando a un hombre saliendo de su casa en piyama. Abrí mis ojos de ver aquel hombre vestido de piyama, estacioné el auto en frente de la casa, Adrián salió rápidamente abrazando a papá de un golpe, me límite a salir del auto sacando las cosas de la maletero. Sin mostrar algún efecto posible.

— Franco..tanto tiempo.— asentí cerrando el maletero.

— Hola. — traté de lograr hablar ajustando las maletas en mi mano aún parado ya que todavía no nos dejó pasar en su casa.

—Claro, claro. — dio un paso al frente abriendo la puerta de su casa dejándonos pasar a Adrián y a mi. Era acogedora, había varias calefacciones en cada esquina de la habitación, supuse que debía hacer frío y mucho. Miro los cuadros colgados en la pared de su nueva mujer y él. Adrián corrió arriba en las escaleras de madera centrada en la habitación.

— Ella es Mindy, te caerá muy bien. —señaló a la mujer de la foto. Moví mis ojos dejando reposar mis manos de las maletas que tenía.

— Lo siguiente es que Adrián no debe comer muchos dulces se pone imperativo en algunos casos. Debe agarrar el bus a las 6:00 no a las 6:30 recuerdalo o anotalo en una lista. Y sobre todo, debes pasar más tiempo con él ya sabes como padre. — saqué de mi chaqueta un cigarro. 

— Tu mamá ya me dio una lista de todo lo que debo hacer, Franco.— suspiró colocando sus manos en la rodilla sentándose en el pequeño mueble observando detenidamente lo que estaba haciendo, sin embargo no le presté atención.— No quiero que estemos mal entre ambos ¿Va?, se que fui un mal..

Me levante interrumpiéndolo, no quería un discurso de padre e hijo que ya esta pasado a la antigua y más del tiempo.

— No quiero tus discursos ¿Estamos?, sólo es por Adrián, si a él le hace feliz verte supongo que yo igual.

Dicho esto, sin más nada que decir salgo del frente encendiendo el cigarrillo necesitaba un poco de aire. Realmente no quería pensar en seco simplemente estar ahí para Adrián, si a él le hace feliz ver a papá a mi igual, pero no cabe la lógica de que hizo anteriormente.

Volver al mismo lugar que deje no es simpático, muchos recuerdos van y vienen desde el trayecto hacia acá, fue el motivo de mudarme con mamá y Adrián, la idea de no repetir momentos de mi pasado, y mucho menos recordarlos. Pero que va, es imprudente que no piense en todo lo que pasó si fue hace dos años.

— ¿Tú eres el hijo de Michael?. —la voz intrépida de la señora hizo que alzara una ceja sin nada.  Es obvio acaso?. — Oh mi dios, si eres el hijo de Michael Rizzo. 

Boté el cigarrillo en la cera congelada mirando a la señora de mediana edad, cabello canoso sostenido en una cola entre sus manos tenía un pastel cubierto con aluminio. 

— Vaya, no sabía que en este suburbio era popular. — bromeó dirigiéndome a la señora, se sonrojo entregándome el pastel cubierto. — ¿Y para qué me lo entrega?. — revisé a medias levantando el papel aluminio.

— Ya sabes, el tiempo de no verte.. ¿Y Adrián como está?. —lo miré confundido no sabía que decir, puede que me conociese pero recordarla a ella no. —¿Tú madre?. — soltó de repente. Su pregunta me tomó por sorpresa en cierta parte.

— Bien bien. — miré ligeramente a la señora no confundido como tal, sino que hay cosas que no recuerdo, o tal vez cosas que no quiero recordar posiblemente sea ese hecho. Por un momento me vino a la cabeza ese recuerdo grato que tenía.

[After],  03 de Marzo 2016.

Miré el tablero de mesa confundido de la siguiente movida que daría la señora Eudin, mis manos firmemente las sostuve en mi mentón mirando el peón en frente de mis ojos ¿Será una jugada amistosa?, sonreí victorioso. Mis manos me temblaban, la respiración cada vez se volvía agitada en mi interior decía es ahora o nunca. La señora Eudin me miraba con sus verdes agua marina que intimidan poniéndome nervioso. Coloque el peón arrastrándolo en el tablero mascullando hachee mate.

— Así es como se juega. — deliberó sonriendo tomando un poco de agua. — Me impresionas Franco.

— Tengo muchos trucos bajo la manga. — bromeé junto a la señora Eudin suspirando lento. Fue muy agradable pasar un rato con la vecina del frente, me sentía yo mismo. No es tan malo tener amistades un poco fuera de órbita sobre tú edad ¿Qué importa si son mayores?, lo importante es divertirse. Me despedí de la vecina acomodando la mochila para estar listo al salir. Aún el sol estaba puesto en Stealle, muy rara vez en la cuidad con más frío y nevada haya un día caluroso con el sol muy brillante. No pude contener al verla, cada detalle la hacía imperfectamente perfecta, el cabello rubio recogido en una cebolla dejando varios mechones sueltos, traía una camisa de tirones color negra junto con unos shorts que realzaba su figura. ¿Por qué tengo que ver muy invisible ante sus ojos?. Me miró unos pocos segundos pero apartó la mirada sosteniendo el móvil, nunca hemos cruzado una palabra, pero nuestras madres sí e incluso  nuestros hermanos. Nunca nos hemos saludado como si algo no los impidiese. 

Una camioneta negra se estacionó en frente de su casa a tres cuadras para ser específico, a lo lejos observé a varias chicas en ello, así que me imaginé que son sus amigas. Me miró por última vez, ¿Qué podía hacer?, le sonreí alzando mi mano, pero se rió en mi cara subiéndose a la camioneta ¿Cree que soy un chiste o qué cosa? Quedé en completo ridículo ante ella, nuevamente como siempre. Debo aceptar que no es para mí y nunca lo será. 

Camine torpemente para llegar a la casa un poco desilusionado e incómodo de lo que sucedió allá afuera, ella siempre se ha fijado no en el físico sino en personas que siempre le harán daño a veces debes estar con personas no tóxicas. Pero ¿Quién soy yo para decirle? Uno, soy desconocido ante sus ojos, y dos, tiene a sus amigas.

El césped se veía cortado con un gran verde vivo realzando la casa de dos plantas color bronce junto con marrón clásico así las visitas no se sientan incómoda por el exterior. Introduje las llaves en la puerta desconcertadome los chillidos de la casa proveniente. Nuevamente peleando, me acerqué dejando la mochila en la silla mientras me acercaba a la cocina viendo como mamá le gritaba con gran todas sus fuerzas, por otro lado papá hacia lo mismo sólo que ignorándola.

—  ¿Qué diablos anda pasando?. — mascullé mirando el suelo con los platos rotos en el suelo. — La manera pelear no es tirar platos y menos objetos de vidrio. — busqué una escoba junto con una pala barriendo sin cesar. — ¡Está Adrián, y se puede cortar!. — lo señalé, parecía una madre regañando a ambos pero es la realidad. Los dos se tranquilizaron, miraba a mamá con sus ojos llorosos me partía el alma verla así de tal manera quería que esto se acabara. Papá salió de la casa sin más preámbulo, sin decir nada. Así fue cuando toda esa historia de peleas se ha acabado.

Before, [26 de Mayo 2018].

— Señora Eudin. — sonreí por reconocerla abrazándola automáticamente. Sus ojos se mostraron llorosos por un instante pasaron dos años pero realmente se pudo observar que me extraño, era mi única amiga ya que pasaba la mayor parte del tiempo en su casa. 

— Pensé que no te acordabas. — secó sus lágrimas con su delantal rosado agarrándome mi mejilla. — Es grato volverte a ver Franco, pasaron muchas cosas. Pero ya sabes el vecindario aún sigue intacto.. — suspiró delicadamente. — Espero que te quedes a cenar esta noche, trae a Adriancito.

Me abrazó por última vez despidiéndose de mí por última vez. Suspiré un poco cansando del viaje, mirando aún en frente esa casa que era imposible olvidar, abrí mis ojos mirando a la rubia caminar en la cera trayendo sus audífonos puestos la noté muy cambiada, su cabello como la última vez que la vi recogido en un cebolla con varios mechones sueltos. No quería pasar el ridículo con ella nuevamente, así que me acosté mirándola pasar ante mis ojos notó mi presencia pero no hizo nada, solo una línea fina de sus labios observé. Me pregunto si sería buena idea hablarle ya que siempre lo he querido hacer tanto años, pero negué firmemente aun apoyando.


Día 001.

Escrito por usuariosinimaginacion 13-02-2018 en dia001. Comentarios (0)

                                                                               [Franco Rizzo].


— Wow, wow. Nieve.— miró por la ventana Adrián muy emocionado al ver nieve por doquier en la cuidad más fría de Estados Unidos. 

— No te extrañes que éste así por un tiempo.— bromee dando un empujón leve en su brazo. El castaño siguió mirando la ventana muy concentrado. Seguí mirando conduciendo llegando a Stealle, un es escalofrío se apoderó un momento en mí, es duro de al pasar del tiempo llegas a la ciudad donde fuiste criado desde niño. 

Un gran aviso colgado diciendo "Bienvenidos a Stealle, disfrute su viaje", trague en seco no obstante mis pensamientos divagaban un poco más. Junto a mi lado mi hermano menor de 8 años estaba al lado mío observando la nieve en cada parte de la ciudad. No lo culpo, de donde vinimos no hay nieve sólo sol, le gustaba estar aquí.

— ¿Crees que papá nos acepte?. — preguntó Adrián de repente, esa pregunta no la esperé de él. Es un niño de 8 años y tiene una de las mejores mentes brillantes que ningún niño tiene. Me hundí en el asiento preguntándome la misma pregunta de él, sin embargo no quería dejarlo con la duda.

— Claro que sí, campeón. —menee su cabello castaño, estaba un poco nervioso.

Una extraña sensación vino de repente, era tanto sin ver a papá que no hayo la similitud de como reaccionaria de tanto tiempo. El GPS nos indica  con una flecha verde  mano derecha de que estábamos por llegar. Del retrovisor miro una pequeña casa cómoda en los suburbios de Stealle, la nieve aún caía lentamente, no viendo así el color de la casa, sin embargo era opacado el color. Pinos alrededor de las casas de atrás lleno de nieve emocionó a Adrián sonriendo emocionado.

— ¡Papá!.— chilló señalando a un hombre saliendo de su casa en piyama. Abrí mis ojos de ver aquel hombre vestido de piyama, estacioné el auto en frente de la casa, Adrián salió rápidamente abrazando a papá de un golpe, me límite a salir del auto sacando las cosas de la maletero. Sin mostrar algún efecto posible.

— Franco..tanto tiempo.— asentí cerrando el maletero.

— Hola. — traté de lograr hablar ajustando las maletas en mi mano aún parado ya que todavía no nos dejó pasar en su casa.

—Claro, claro. — dio un paso al frente abriendo la puerta de su casa dejándonos pasar a Adrián y a mi. Era acogedora, había varias calefacciones en cada esquina de la habitación, supuse que debía hacer frío y mucho. Miro los cuadros colgados en la pared de su nueva mujer y él. Adrián corrió arriba en las escaleras de madera centrada en la habitación.

— Ella es Mindy, te caerá muy bien. —señaló a la mujer de la foto. Moví mis ojos dejando reposar mis manos de las maletas que tenía.

— Lo siguiente es que Adrián no debe comer muchos dulces se pone imperativo en algunos casos. Debe agarrar el bus a las 6:00 no a las 6:30 recuerdalo o anotalo en una lista. Y sobre todo, debes pasar más tiempo con él ya sabes como padre. — saqué de mi chaqueta un cigarro. 

— Tu mamá ya me dio una lista de todo lo que debo hacer, Franco.— suspiró colocando sus manos en la rodilla sentándose en el pequeño mueble observando detenidamente lo que estaba haciendo, sin embargo no le presté atención.— No quiero que estemos mal entre ambos ¿Va?, se que fui un mal..

Me levante interrumpiéndolo, no quería un discurso de padre e hijo que ya esta pasado a la antigua y más del tiempo.

— No quiero tus discursos ¿Estamos?, sólo es por Adrián, si a él le hace feliz verte supongo que yo igual.

Dicho esto, sin más nada que decir salgo del frente encendiendo el cigarrillo necesitaba un poco de aire. Realmente no quería pensar en seco simplemente estar ahí para Adrián, si a él le hace feliz ver a papá a mi igual, pero no cabe la lógica de que hizo anteriormente.

Volver al mismo lugar que deje no es simpático, muchos recuerdos van y vienen desde el trayecto hacia acá, fue el motivo de mudarme con mamá y Adrián, la idea de no repetir momentos de mi pasado, y mucho menos recordarlos. Pero que va, es imprudente que no piense en todo lo que pasó si fue hace dos años.

— ¿Tú eres el hijo de Michael?. —la voz intrépida de la señora hizo que alzara una ceja sin nada.  Es obvio acaso?. — Oh mi dios, si eres el hijo de Michael Rizzo. 

Boté el cigarrillo en la cera congelada mirando a la señora de mediana edad, cabello canoso sostenido en una cola entre sus manos tenía un pastel cubierto con aluminio. 

— Vaya, no sabía que en este suburbio era popular. — bromeó dirigiéndome a la señora, se sonrojo entregándome el pastel cubierto. — ¿Y para qué me lo entrega?. — revisé a medias levantando el papel aluminio.

— Ya sabes, el tiempo de no verte.. ¿Y Adrián como está?. —lo miré confundido no sabía que decir, puede que me conociese pero recordarla a ella no. —¿Tú madre?. — soltó de repente. Su pregunta me tomó por sorpresa en cierta parte.

— Bien bien. — miré ligeramente a la señora no confundido como tal, sino que hay cosas que no recuerdo, o tal vez cosas que no quiero recordar posiblemente sea ese hecho. Por un momento me vino a la cabeza ese recuerdo grato que tenía.

[After],  03 de Marzo 2016.

Miré el tablero de mesa confundido de la siguiente movida que daría la señora Eudin, mis manos firmemente las sostuve en mi mentón mirando el peón en frente de mis ojos ¿Será una jugada amistosa?, sonreí victorioso. Mis manos me temblaban, la respiración cada vez se volvía agitada en mi interior decía es ahora o nunca. La señora Eudin me miraba con sus verdes agua marina que intimidan poniéndome nervioso. Coloque el peón arrastrándolo en el tablero mascullando hachee mate.

— Así es como se juega. — deliberó sonriendo tomando un poco de agua. — Me impresionas Franco.

— Tengo muchos trucos bajo la manga. — bromeé junto a la señora Eudin suspirando lento. Fue muy agradable pasar un rato con la vecina del frente, me sentía yo mismo. No es tan malo tener amistades un poco fuera de órbita sobre tú edad ¿Qué importa si son mayores?, lo importante es divertirse. Me despedí de la vecina acomodando la mochila para estar listo al salir. Aún el sol estaba puesto en Stealle, muy rara vez en la cuidad con más frío y nevada haya un día caluroso con el sol muy brillante. No pude contener al verla, cada detalle la hacía imperfectamente perfecta, el cabello rubio recogido en una cebolla dejando varios mechones sueltos, traía una camisa de tirones color negra junto con unos shorts que realzaba su figura. ¿Por qué tengo que ver muy invisible ante sus ojos?. Me miró unos pocos segundos pero apartó la mirada sosteniendo el móvil, nunca hemos cruzado una palabra, pero nuestras madres sí e incluso  nuestros hermanos. Nunca nos hemos saludado como si algo no los impidiese. 

Una camioneta negra se estacionó en frente de su casa a tres cuadras para ser específico, a lo lejos observé a varias chicas en ello, así que me imaginé que son sus amigas. Me miró por última vez, ¿Qué podía hacer?, le sonreí alzando mi mano, pero se rió en mi cara subiéndose a la camioneta ¿Cree que soy un chiste o qué cosa? Quedé en completo ridículo ante ella, nuevamente como siempre. Debo aceptar que no es para mí y nunca lo será. 

Camine torpemente para llegar a la casa un poco desilusionado e incómodo de lo que sucedió allá afuera, ella siempre se ha fijado no en el físico sino en personas que siempre le harán daño a veces debes estar con personas no tóxicas. Pero ¿Quién soy yo para decirle? Uno, soy desconocido ante sus ojos, y dos, tiene a sus amigas.

El césped se veía cortado con un gran verde vivo realzando la casa de dos plantas color bronce junto con marrón clásico así las visitas no se sientan incómoda por el exterior. Introduje las llaves en la puerta desconcertadome los chillidos de la casa proveniente. Nuevamente peleando, me acerqué dejando la mochila en la silla mientras me acercaba a la cocina viendo como mamá le gritaba con gran todas sus fuerzas, por otro lado papá hacia lo mismo sólo que ignorándola.

—  ¿Qué diablos anda pasando?. — mascullé mirando el suelo con los platos rotos en el suelo. — La manera pelear no es tirar platos y menos objetos de vidrio. — busqué una escoba junto con una pala barriendo sin cesar. — ¡Está Adrián, y se puede cortar!. — lo señalé, parecía una madre regañando a ambos pero es la realidad. Los dos se tranquilizaron, miraba a mamá con sus ojos llorosos me partía el alma verla así de tal manera quería que esto se acabara. Papá salió de la casa sin más preámbulo, sin decir nada. Así fue cuando toda esa historia de peleas se ha acabado.

Before, [26 de Mayo 2018].

— Señora Eudin. — sonreí por reconocerla abrazándola automáticamente. Sus ojos se mostraron llorosos por un instante pasaron dos años pero realmente se pudo observar que me extraño, era mi única amiga ya que pasaba la mayor parte del tiempo en su casa. 

— Pensé que no te acordabas. — secó sus lágrimas con su delantal rosado agarrándome mi mejilla. — Es grato volverte a ver Franco, pasaron muchas cosas. Pero ya sabes el vecindario aún sigue intacto.. — suspiró delicadamente. — Espero que te quedes a cenar esta noche, trae a Adriancito.

Me abrazó por última vez despidiéndose de mí por última vez. Suspiré un poco cansando del viaje, mirando aún en frente esa casa que era imposible olvidar, abrí mis ojos mirando a la rubia caminar en la cera trayendo sus audífonos puestos la noté muy cambiada, su cabello como la última vez que la vi recogido en un cebolla con varios mechones sueltos. No quería pasar el ridículo con ella nuevamente, así que me acosté mirándola pasar ante mis ojos notó mi presencia pero no hizo nada, solo una línea fina de sus labios observé. Me pregunto si sería buena idea hablarle ya que siempre lo he querido hacer tanto años, pero negué firmemente aun apoyando.


Día 00.

Escrito por usuariosinimaginacion 13-02-2018 en dia00. Comentarios (0)

Hora: [5:30 am].

Querido diario, te escribe hoy en este preciso momento Charlie Edler. Encontré este pequeño cuaderno debajo de la cama de mi hermana un poco obstruido del tiempo, me llamó la atención cuando limpiaba su cuarto la pequeña portada con polvo llamativa, lo decoré con pegatinas que tenía mucho antes en el closet de mi habitación.

Escribo con bolígrafo rojo cada palabra necesaria y lo demás con negro lo irrelevante, subrayado con resaltador verde y azul lo más importante. Es un día nubloso, como siempre en la ciudad de Stealle en U.S.A no me preocupaba mucho los días nublados sino que nunca haya sol, clima helado.

Mis manos se hallaban muy heladas y eso que teníamos calefacción, la subí inmadiamente colocando mis guantes de lana que hizo mi abuela. No era mucho de salir, me consideraba hogareña, siempre permanecía en casa o podría ser que soy muy sometida viviendo con mi mamá. Las fiestas no son lo mío, ni las reuniones, mamá por otro lado quiere que yo salga comparta vaya a fiestas pero me auto crié de quedarme en casa. Te escribiré luego, diario. 

En mi recamara de la espaciosa habitación donde dormía decorada de gris con un poco de contraste azulado, abro un cajón a mano derecha de mi cama colocando el pequeño diario junto con mis bolígrafos. Busco en el armario una bufada negra, mientras acomodaba mi cabello rubio en una coleta colocando la bufanda negra ante mis hombros.

Salgo por la puerta cogiendo la mochila bajando las escaleras para encontrarme con mamá en su computadora haciendo el trabajo en casa. Sí, mamá trabaja en casa cuando dio a luz a Miranda decidió dejar aún lado el trabajo en las oficinas y ocuparse en los que a seres de la casa a parte ocupándose su trabajo. Saludo depositando un beso en su mejilla agarrando una manzana en la barra del comedor.

—No entiendo porque hay demasiado frío. — mascullé cuando me siento en frente de ella.

—Yo tampoco. Pero es la vida de las tres.— bebió un trago de su café negro escribiendo en su portátil rápidamente.

Miranda sale con su peluche adormilada llegando a la sala. Su cabello rubio estaba despeinado y teniendo puesta la piyama. Miré el reloj de mano siendo temprano pero quería llegar temprano a la universidad.

—Mamá..No pude dormir, tengo frío. — murmuró dando un beso en su peluche. Mamá me da una mirada de lo que significaba, subí con ella sujetando mi mano helada con la mía. La vestí con un lindo vestido verde agua de puntos blancos junto con sus zapatos negros que tanto le encataban a ella.

La pequeña jugaba a las barbies y al té conmigo aunque solo estaba durmiendome en la pequeña silla de la estar de juguetes que teníamos. Rápidamente la hora pasó volando nuevamente, no quería llegar tarde siendo el primer día de la universidad después de las vacaciones mas largas que he tenido. Bajé con la pequeña apresuramente cuando me despedía con mamá.

Saludé a los vecinos de al lado, y de al frente. Claro que me conocían desde que tengo memoria. Caminé con Miranda a la parada de bus para que se montara y fuera a la escuela y así yo poder ir a la universidad. La música de mi cabeza aún no salía tan pegadiza era que no podía dejar de moverme. Miranda se reía conmigo haciendo lo mismo.

She's an angel

Only angel

She's an angel

My only angel

I must admit I thought I'd like to make you mine.

Canté la pequeña estrofa moviendo mis caderas suavemente esperando el bus, por otro lado la niña lo imitaba lo que hacia y me causó una terrible gracia. No bailaba muy bien pero ella lo intentaba mucho mejor que yo.  El bus se estacionó en frente de nosotras y me despedí de ella con un abrazo. Cuando el bus avanzaba me saludaba de la ventana con su pequeña manito. 

Encamine mis pasos al llegar a la universidad que quedaba un poco cerca en la comunidad donde vivo. Observe a la pelirroja de espalda corriendo abrazándola, mucho tiempo sin verla. Me correspondió el abrazo sintiendo.

—Pero niña, ¿Qué te hiciste?.—exclamó Nicky asombrada, encogí mis hombros sin entender la referencia. — ¡Estás, increíble! Dame tu truco de belleza.

Una risita se me escapa de mis labios cuando me sentaba al lado de las cuatro.

—Las vacaciones fueron tan lentas que yo las extrañé muchísimo.— hace puchero Diana abrazando a las cuatro.

No era la típica historia que una chica tener una amiga. Sino una amiga y tener otras tres amigas. Ante todo dejen que se las presente. Nicky, es la chica que le encanta las fiestas, salir, tener muchos chicos aunque ninguno era de tener una relación seria. Otro lado tenemos a Diana, la sensible, cariñosa, y amable amiga que pueden tener. Lily, estudiosa sacando buenos resultados en los parciales y centrandose en su futuro y por ultimo Micaela, la interesante chica con cada uno de nosotras. 

Nuestra historia fue graciosa, ya que nos conocimos en primaria defendimos a Nicky de una pelea y prácticamente nos hicimos de ese instante unidas.

—Hey, hey.— interrumpí a las chicas.— Es tarde, creo que es mejor que..

No me dejaron terminar cuando la pelirroja agarra mi brazo corriendo las cuatros.

¡Stop!, sí. Las cuatro corriendo como siempre llegando tarde en las primeras clases de la universidad. Todas teníamos carreras diferentes, por suerte imprimi mi horario e incluso las aulas. La universidad a pesar de ser grande me la sabía de memoria pero buscaba el aula 034 ¿Dónde diablos es eso?. Me despido de las chicas al parecer era la primera en despedirme de las tres, echo un vistazo y estaban dando clases con diapositivas ¿No podía ser peor?. Comienzo a caminar por el pasillo creando una mentira. Una mentira creíble.

Suspiro angustiada, ¡Ash!. Toqué varias veces la puerta con un poco de miedo y nerviosismo seguro me regañarían de mi impuntualidad, pero la primera ya que nunca tuve una.

Una señora de 63 años por lo tanto esa edad, robusta abre la puerta quitando sus grandes lentes. 

—¿Eres Chalotte Edler no es así?.— miró su tablero con la asistencia de cada alumno, asentí un poco avergonzada por mi impuntualidad.— Llega tarde. Pero se lo dejo pasar ya que es el primer día de clases.

Suspiró entrando mirando a los viejos alumnos e incluso los nuevos. Saludo a varios compañeros conocidos del semestre pasado divisando detenidamente un lugar por donde sentarme, a mi sorpresa los puestos estaban llenos. ¿Justo en está carrera deba haber mucha gente?. 

Esto no era bastante lindo. Abrí mis ojos viendo un puesto vacío junto con una chica no me importó al absoluto y camine para sentarme a su lado. La chica me sonríe mostrando sus perfectos y alineados dientes blancos.

—Soy Charlie. Un gusto.— de mi bolsillo saco mi mano estrechándola con la pelinegra.

—Soy Moory, un gusto de conocerte, Charlie.— esbozó una línea sonrisa mirando en frente de las diapositivas explicativas. Eché para atrás mi pequeño cuerpo observando las dispositivas con los tips del parcial.

—Dime que no dieron mucha clase.— rogué haciendo puchero, si es así me termino de hundir en mi asiento.

—Ni tanto.

—Es satisfactorio escuchar eso, pensé que llegué tarde.— cerré mis ojos por el sueño.

Muy aburrida está clase, a pesar de ser contabilidad, me aburría un poco. Abrí mis ojos al inmediato un poco dudosa de lo que decía la profesora.

—Entonces por así decirlo, ¿El que tiene mayor poder lo tiene un administrador y no contador?. — pregunté levantando la mano dudosa.

—Dime tú la respuesta.— revisó el tablero buscando información. — Señorita, Edler.

—Me hago de suponer, que sería los dos. Ya que un administrador planifica el orden de los documentos aunque el contador los firma. Pero no obstante, hay un balance si un contador le dan una cifra irregular o no equitativa se podría poner en serios problemas con la ley.— hice una pausa significativa.— Resumiendo los dos son importante.

—Gran punto de vista, por eso le dije que se auto respondiera, sabía la respuesta.— dio la vuelta explicando más material para el examen.

—¿Crees que me odie?. — le pregunté a la chica rompiendo el hielo. Muchas de las veces quería ser amigable rompiendo el hielo para conocer a los compañeros donde estudio esta facultada, sin embargo me han tocado personas muy odiosas 

—No creo, se ve muy estricta.— frunció el ceño.— Pero es buena maestra, eso dijeron.

No sabría que decirle la verdad no la conozco lo suficiente para saber si es buena maestra. Es frustrante estar sentada viendo clase con un gran frío. Algo impactó justo a la ventana donde estaba, miré como se caía rápido logrando ver que era un ave. Todos miraron en la ventana detenidamente pero la maestra comenzó a hablar de que nos distraemos mucho como eso que sucedió y algo por el estilo. ¿Raro no es así? Es raro que, un ave impacte así de repente en la ventana. Puede ser el frío o no.


Pequeños secretos.

Escrito por usuariosinimaginacion 13-02-2018 en Sinopsis.. Comentarios (0)

https://www.youtube.com/watch?v=AZ1pHmWhIuY

                                                                                                Sinopsis.

Un pequeño diario, con secretos relevantes de nuestra querida Charlie, un grupo de amigas desde la infancia se mantienen unidas hasta que pequeños secretos se muestran a la luz, un chico que le interesa lo que escribe en este diario ¿Es capaz que revelen sus secretos por maldad? ¿O por una lección?. Esta es Charlotte Edler o como cuyos la llaman por cariño Charlie, la chica con gran audacia y valiente, Franco Rizzo. Un chico que siempre le interesó  Charlie pero nunca le prestó atención de ninguna manera ¿Es posible que sean amigos o tengan una relación amorosa?